Víctimas de abusos sexuales emplazaron al poder judicial a que actúe

La historia nos dirá si el estado de Chile y sus jueces estuvieron a favor del abuso y la corrupción, y subyugados al poder de la iglesia, o si ha sido un poder autónomo que hace el trabajo que le corresponde, que es juzgar», dijo James Hamilton, uno de los denunciantes de Karadima. Hamilton y otras dos víctimas presentaron en 2011 una demanda civil contra el arzobispado de Santiago por el presunto encubrimiento de los abusos cometidos por Karadima, que ese mismo año fue condenado por la justicia canónica a una vida de reclusión y penitencia. En marzo del año pasado, un juez rechazó la demanda, por lo que los denunciantes, representados por el abogado Juan Pablo Hermosilla, apelarán el fallo. La apelación debía revisarse este jueves en la tercera sala de la corte de apelaciones de Santiago, aunque finalmente el caso se tratará dentro de una o dos semanas. Hamilton consideró que el poder judicial debe demostrar su «independencia» de la iglesia y dar una señal clara de que defiende a los más desamparados. «Lo importante no es lo que opine el papa ni la Iglesia, sino que somos un pueblo soberano y Chile tiene que seguir siendo soberano en sus leyes y la protección de los más desamparados y los más débiles, que son los niños, adolescentes y adultos vulnerables», dijo. Hamilton hizo hincapié en la delicada situación que vive la Iglesia chilena por los abusos sexuales. «Toda la conferencia episcopal chilena está renunciada, es el único lugar del mundo donde han renunciado todos los obispos», dijo. José Andrés Murillo, otro de los denunciantes, subrayó que los abusos y el encubrimiento cometidos por Karadima y otros religiosos chilenos están demostrados y han sido reconocidos por el vaticano, por lo que ahora es el momento de que el estado chileno y sus tribunales se pronuncien. «La Justicia chilena debe decir que el abuso sexual y el encubrimiento son crímenes, y además hacen mucho daño», manifestó Murillo. Hermosilla aseguró que sus expectativas sobre el avance de la causa son «neutras» debido a la «posición ambivalente» que, en su opinión, ha mostrado el estado en los casos de abusos sexuales.

El caso de los abusos sexuales cometidos por Fernando Karadima es uno de los más emblemáticos en Chile por la influencia del sacerdote dentro de la Iglesia. Desde la parroquia santiaguina de El Bosque,  Karadima forjó durante años sólidos nexos con sectores de la elite política y económica del país.

Según un catastro publicado por la fiscalía nacional de Chile a finales de agosto, actualmente hay 119 investigaciones en curso contra 167 personas relacionadas con la Iglesia imputadas y 178 víctimas cuantificadas, 79 de las cuales era menores de edad cuando ocurrieron los hechos.

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