El sacerdote Tito Rivera, acusado de violar a un hombre en la Catedral de Santiago, calificó como un «montaje con fines de lucro» las denuncias en su contra.

«Existe una realidad de pecado que es indesmentible y que se vive al interior de la Iglesia por estos días, no reconocerlo es taparse los ojos con las dos manos», afirmó Rivera.

Rivera aseguró que «el 50 % de los sacerdotes chilenos son homosexuales» y que en la institución se da «el ambiente» para relaciones homosexuales.

El sacerdote también denunció una cultura de encubrimiento de las denuncias por abusos sexuales en el clero chileno, un tema que ha llevado a la Iglesia a la peor crisis de su historia.

El cura es investigado por, presuntamente, haber violado a un hombre identificado como Daniel Rojas en un dormitorio de la Catedral de Santiago.

El CORE Gabriel Rojas, aseguro que los homosexuales no son pedófilos y eso la gente lo suele mesclar y genera un manto de dudas.

Rojas señalo que el papa Francisco ha dado señales potentes al perseguir y sancionar a quienes han cometidos abusos y violaciones contra menores, pero, falta mucho por hacer, ya que, hay mucho ocultamiento para que no se investiguen a estos curas abusadores y violadores de menores.      

El hombre llegó a la catedral a pedir ayuda para comprar unos medicamentos para su hija y fue atendido por Rivera, quien le ofreció un vaso de agua que contenía droga, le llevó a un dormitorio del segundo piso y le violó. Rivera, reconoció haber sostenido relaciones sexuales con otros hombres, sostuvo que la denuncia de Rojas es un montaje, y añadió que el denunciante «parece gozar con las fantasías sexuales». «Nunca imaginé que ayudarlo con la mejor de las intenciones iba a servir para crear esta tremenda maquinación», manifestó.

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