La zona central de Chile, incluida la región metropolitana, afronta en 2019 su mayor déficit de lluvias según el informe de la Dirección de Meteorología.

En Santiago, según el informe, hasta finales de mayo habían caído 4,1 milímetros de precipitaciones, que suponen un déficit del 97% respecto de un año normal. El volumen normal de lluvias a la misma fecha es de 79,8 milímetros en Santiago.

En el ránking de déficit pluviométrico se sitúan después de Santiago Valparaíso (-92 %), La Serena (-87 %), Curicó -86 %), y Chillán (-64%). La semana pasada un frente de mal tiempo, que causó copiosas lluvias y tormentas de viento que derivaron en catastróficos tornados en el sur le abarcó también la región metropolitana donde cayeron 2 milímetros de agua en vez de los 10 pronosticados.

El informe concluye que en el otoño e invierno, en la zona central de Chile, «la atmósfera no generará condiciones favorables para precipitaciones», por lo que habrá «un déficit generalizado» de lluvias, y que «buena parte del país» está frente a una «sequía continua». «La zona central está registrando el inicio de invierno más seco de los últimos 60 años», sentencia.

Otro año seco fue el 2016, con 8,9 milímetros. Recordar Además el caso de Curicó, donde hasta el 31 de mayo habían caído 28,6 milímetros, que se comparan con 168,1 milímetros de un año normal.

Desde Meteorología señalan que una de las causas es que el fenómeno El Niño «no tendrá el efecto esperado» en Chile, y que, con la llegada del invierno (21 de junio-21 de septiembre), será el más seco.  En 2015, los expertos advirtieron que desde el año 2010 el país estaba afectado por «una escasez y disminución de lluvias de forma sostenida», y que la actual ha sido la década «más cálida de los últimos 100 años».

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