MILES DE CHILENOS SE VOLCARON A LAS CALLES PARA DISFRUTAR DE UN ECLIPSE SOLAR.

Desde el arranque del fenómeno astronómico, las personas empezaron a mirar al cielo en forma intermitente tal como lo habían recomendado en los últimos días los expertos con el fin de evitar algún daño irreparable en la retina o sufrir la perforación de la mácula. Los tipos de protección para los ojos fueron muy variados. Desde las típicas lentes de papel, a cristales de soldador e incluso algunos llevaron los mismos cascos de los que soldan al arco o al oxígeno o gafas más producidas para los amantes de la astronomía.

Cuando la luna tapó el sol, cerca de las 16.40 horas, sintieron el frío del momento, el calor del rey sol se había atenuado al máximo y les recordaba a las personas que Chile vive a plenitud el invierno.

Según los astrónomos, el eclipse fue visible en un 100 % en las regiones de Atacama y Coquimbo desde las 16.38.

Pero también en ese momento, la gente aplaudió a rabiar, en el clímax del fenómeno, un momento que estremeció a muchos de los que observaban el fenómeno en las calles y parques de Chile.

Era predecible. Para muchos, los creyentes en la metafísica, en los astros, en la astrología, un eclipse puede significar muchas cosas.

Tras pasar por Chile, el fenómeno pasó a Argentina por las provincias de San Juan, La Rioja, San Luis, Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires para terminar en la ciudad de Chacomús, ya en el océano Atlántico.

«El eclipse solar es un fenómeno natural único que debemos disfrutar y entender, para estar preparados el año 2020, cuando en Villarrica y Pucón, estemos una vez más mirando, al mediodía, otro espectacular fenómeno que nos ofrece la naturaleza y la coincidencia de astros en sus órbitas.  

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