DETERIORO DE LAS INSTITUCIONES: UN PELIGRO PARA LA DEMOCRACIA.

La reciente encuesta CEP es la más nueva fotografía que se tiene desde que estalló la crisis social en octubre pasado. De su lectura es posible concluir que el país atraviesa por el peor momento desde el retorno a la democracia. Es así como la mayoría declara estar “enojada”, la confianza en las principales instituciones se ha desplomado -con gobierno, Congreso y partidos políticos al final de la tabla, con 5, 3 y 2% respectivamente.

Este desolador cuadro se completa con el inédito desplome de la aprobación del presidente de la República, con apenas un 6% de respaldo.

Cuando las instituciones y los partidos políticos pierden relevancia se abre un terreno fértil para aventuras populistas, reacciones autoritarias y progresiva pérdida del estado de derecho, favoreciendo cuadros de desestabilización con severo impacto en el crecimiento económico.

Es alarmantemente ya que los propios responsables de las instituciones parecen no inquietarles demasiado. El Congreso ha preferido consumir parte importante de su tiempo en acusaciones constitucionales e interpelaciones, dilatando la tramitación de la agenda social. Jueces y fiscales tampoco parecen mayormente preocupados frente a la baja evaluación del Poder Judicial, en tanto que el Ejecutivo parece haber perdido el rumbo.  

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