ESTA SEMANA HA SIDO MUY DURA PARA EL OFICIALISMO.

El pasado martes renunció el ministro del Interior, Víctor Pérez después de que la Cámara de Diputados aprobara por mayoría la acusación constitucional en su contra; la corte de Apelaciones rechazó la apelación de algunos generales de Carabineros, sumariados por Contraloría, debido a los múltiples casos de violaciones a los Derechos Humanos; liberaron a los acusados de quemar una estación del metro y por inoperante, renunció el subsecretario de redes de salud, Arturo Zuñiga.  

Sin suda, que lo más trascendental fue la renuncia de Pérez, que había llegado al cargo el pasado 28 de julio como parte de una apuesta de Sebastián Piñera «por un tercer tiempo», sin embargo, su gestión fue criticada por vastos sectores.  

Esta renuncia calzó justo con la renuncia de Zúñiga, por el que ahora el presidente Piñera nombro a un cuarto ministro del Interior, al ex alcalde de Estación central Rodrigo Delgado.  

Los titulares de los partidos de la oposición aseguraron que la renuncia de Pérez dejó en evidencia un severo déficit en la conducción del gobierno y advirtieron que de no haber cambios en ello el futuro será muy complejo para la actual administración.  

Con todo lo que está pasando, se hace realidad, cada día con más evidencias, lo que dijo Sebastián Piñera, de que este último año ha sido el más difícil de su vida y no hay dudas que en general también lo ha sido para el oficialismo. «Ha sido el año más negro de su gestión, pese a enfrentarse a una debilitada oposición», y la derecha atraviesa una mala etapa, señalaron algunos analistas.   

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