La participación en los históricos comicios que se celebraron este fin de semana en la que los chilenos escogieron a los 155 candidatos que redactarán una nueva Constitución alcanzó un 43,35 %, por debajo de lo que esperaban los expertos, informó el Servicio Electoral SERVEL.
La concurrencia de votantes no llegó a la mitad del padrón electoral, menos de 6,5 millones de personas, pese a tratarse de uno de las elecciones más importantes en los 31 años de democracia del país, en los que se eligió la composición política del órgano que redactará la nueva Carta Magna, la primera que emana de un proceso plenamente democrático en toda la historia de Chile.
Las candidaturas de ciudadanos independientes fueron las grandes vencedoras, contra todo pronóstico, obteniendo 48 de los 155 escaños.
La derecha, en cambio, no obtuvo ni un tercio de los asientos, por lo que queda de manos atadas ante las mayorías que puedan alcanzar sobre determinados temas los constituyentes de la oposición de izquierdas y los independientes.
La asamblea constituyente, la primera paritaria del mundo y conformada exclusivamente por miembros electos, tendrá hasta un año para redactar la nueva Constitución que sustituya a la actual, redactada durante la dictadura de Augusto Pinochet, y considerada por muchos como el origen de las grandes desigualdades de país. El procedimiento culminará en 2022 con un plebiscito de salida para aprobar o rechazar finalmente el texto.
Todo el proceso se planteó como la vía política para poner fin a la crisis social que estalló en 2019, con masivas marchas que dejaron una treintena de muertos, miles de heridos, decenas de detenidos sin que hasta ahora se le haya realizado un juicio, y graves señalamientos por violaciones a los derechos humanos hacia las fuerzas policiales de seguridad.

