Columna de opinión de Javier Mariscal presidente UDI comunal Talca.

Entre desafíos y expectativas: Chile inicia este 2026 una nueva etapa de esperanza.El recién terminado año 2025 será recordado en nuestra historia como un período de profundas definiciones políticas y sociales. Fue un año intenso, de balances necesarios y de aprendizajes colectivos. Como país, enfrentamos incertidumbres, cansancio ciudadano y una legítima demanda por orden, crecimiento y oportunidades reales para las familias. La política volvió a estar bajo la lupa, y con razón: la ciudadanía exige liderazgos firmes, responsables, resolutivos y conectados con la realidad cotidiana.Durante este periodo, quedó en evidencia el fracaso de las políticas de la improvisación. La clase media y las regiones hemos pagado el costo de un Estado que creció para servirse a sí mismo, pero que abandonó a las familias ante el avance del crimen organizado y el alza del costo de la vida. En lo social, vimos con claridad que el esfuerzo individual necesita de un Estado que acompañe sin asfixiar, que proteja sin reemplazar y que promueva la movilidad social, pero con reglas claras. En lo económico, el 2025, evidenció la falta de certezas, afectando especialmente a las regiones, a las pymes y a la clase media, que muchas veces queda atrapada entre promesas incumplidas, inseguridad y alzas en el costo de la vida.Sin embargo, también fue un año de toma de conciencia. Chile ahora sí que despertó y despertó con la convicción de que puede volver a crecer, pasó de la incertidumbre a la esperanza, a generar empleo y a proyectar un futuro mejor si se hacen bien las cosas. Por eso, las expectativas para este 2026 son altas y fundadas. Hay esperanza de recuperar la seguridad, fortalecer la inversión, mejorar la calidad de los servicios públicos y volver a poner el foco en el mérito, el trabajo, el respeto y la dignidad de las personas.En ese contexto, tengo la certeza de que el presidente electo, José Antonio Kast, liderará estos desafíos con convicción y claridad el futuro de Chile. Su compromiso con el orden, la libertad, el desarrollo y el respeto a la institucionalidad representa una oportunidad real para encauzar al país por una senda de progreso sostenible en el tiempo. Desde el Maule, espero que nuestra región sea protagonista de esta nueva etapa, aportando desde el mundo agrícola, productivo y emprendedor al crecimiento nacional.2026 será el año en que Chile recupere la confianza en sí mismo. Con liderazgo, trabajo serio, profesionalismo y unidad en lo esencial, estoy convencido de que lo mejor está por venir.

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