Los incesantes ataques al candidato ultraconservador José Antonio Kast por su condescendencia hacia la dictadura de Augusto Pinochet o su posición contra el matrimonio igualitario y el aborto inflamaron el último y más tenso debate de las presidenciales antes de las elecciones del próximo domingo.
Gabriel Boric, uno de los grandes favoritos de quedarse con las elecciones señaló que en el programa electoral de Kast hay una serie de actos discriminatorios que ponen en riesgo avances que han sido sustantivos en materia de derechos humanos.
El candidato republicano, hasta ahora el otro mejor posicionado en los sondeos, definió como «democrática, libre e informada» la elección de 1989, con Pinochet todavía en el cargo, una posición que ya había manifestado el pasado viernes a la prensa extranjera desatando ácidas críticas.
También fue duramente criticado por su posición frente al mundo homosexual. El programa del abogado de 55 años, rechaza el matrimonio igualitario y el aborto en cualquier circunstancia.
Según los sondeos, ningún candidato ganaría en la primera vuelta y pasarían al balotaje del 19 de diciembre Boric y Kast.
Por su parte, Yasna Provoste, posicionada en el tercer lugar, dijo de Kast que es lamentable que una persona desconozca que en días previos a la elección de 1989 se seguía torturando, encarcelando y relegando.
Por su parte, el oficialista Sebastián Sichel le refutó al candidato republicano que «hay que establecer un cordón sanitario sobre dictaduras como la cubana, la venezolana, la nicaragüense y la que sucedió en Chile».
Según algunos analistas políticos, el mejor parado en este último debate, fue Sichel.

