Los funcionarios les llevan café leche y te y ropa ya que viven a la intemperie protegidos con algunas frazadas o bajo carpas.
Es una lástima, Chile cada vez más indolente al igual que las autoridades con una indiferencia terrible, que, sinceramente, no lo habíamos visto antes.
Desafortunadamente nos olvidamos de los pobres, ellos también son seres humanos, a no seguir postergándolos.

