El Banco Central informó que el Imacec de abril registró una caída de 1,2% en comparación con igual mes del año anterior, una cifra peor a la esperada por el mercado y que confirma que el segundo trimestre comenzó con señales de debilidad económica.Un Imacec negativo significa menos crecimiento, menos inversión, menos empleo y menos oportunidades para miles de familias chilenas.A esto se suma que la tasa de desempleo alcanzó el 9,1% en el trimestre febrero-abril, el nivel más alto de los últimos años, dejando a más de 900 mil personas sin trabajo en el país.La situación también preocupa en la Región del Maule, donde más de 170 mil personas trabajan en condiciones precarias, principalmente por cuenta propia, sin previsión social y sin las garantías laborales que otorga un empleo formal.Mientras tanto, la Unidad de Fomento (UF) se acerca a los 41 mil pesos, encareciendo dividendos, créditos, arriendos y diversos compromisos financieros que afectan directamente el presupuesto de las familias.Las perspectivas económicas no son alentadoras y muchos expertos advierten que los próximos meses seguirán siendo complejos para los hogares chilenos.En este contexto, surge una pregunta legítima: ¿qué están haciendo las autoridades para enfrentar estos problemas?Este programa ha invitado en reiteradas oportunidades a diversos seremis para que informen a la ciudadanía sobre sus planes de trabajo para lo que resta del año. Sin embargo, varios han declinado participar o no han entregado información concreta sobre las medidas que impulsan en beneficio de la comunidad.Asimismo, también hemos invitado a parlamentarios para conocer el estado de avance de los compromisos asumidos durante sus campañas. Lamentablemente, muchos no han aceptado estas invitaciones y su presencia en terreno es escasa.A casi tres meses del inicio de este gobierno, numerosos ciudadanos perciben que persisten problemas similares a los observados en administraciones anteriores: falta de comunicación, escasa presencia regional y pocas respuestas concretas frente a las preocupaciones de la población.Por ello, aumenta el desencanto con la política y las instituciones. Muchos ciudadanos sienten que los problemas más urgentes siguen sin solución y que los cambios prometidos aún no se reflejan en su vida cotidiana.

